Registro DIGESA: qué significa y cómo verificarlo
El registro sanitario DIGESA faculta al titular a fabricar, importar o comercializar un alimento o bebida industrializada bajo las condiciones declaradas en su expediente. No equivale a una aprobación terapéutica ni a una garantía absoluta de inocuidad: la solicitud se presenta como declaración jurada, el titular responde por la calidad sanitaria y DIGESA puede verificarla después de la inscripción, como indican los artículos 104, 105 y 107 del D.S. 007-98-SA.
Esa última frase es la que casi nadie dice, y es la más importante para quien compra o vende productos de bienestar. Vamos por partes.
¿Qué garantiza el registro y qué no?
El registro sanitario es un filtro de formalidad, no un sello de eficacia. Conviene tener clarísima la diferencia:
| Qué SÍ garantiza | Qué NO garantiza |
|---|---|
| Existe una inscripción que faculta la comercialización | Que DIGESA haya validado beneficios terapéuticos |
| El expediente identifica producto, fabricante y titular | Que cada lote esté libre de cualquier problema |
| El titular asume responsabilidad por calidad e inocuidad | Que la publicidad sea exacta o el producto sea eficaz |
| DIGESA puede vigilar, suspender o cancelar el registro | Que el precio o la calidad sensorial sean convenientes |
En otras palabras: el registro permite identificar al producto y a su responsable dentro del sistema sanitario, pero no reemplaza la vigilancia ni la lectura crítica. Un producto puede tener registro vigente y aun así promocionarse con afirmaciones exageradas. El D.S. 007-98-SA asigna a DIGESA la vigilancia de la calidad sanitaria y a INDECOPI la vigilancia del rotulado y la publicidad. Son controles distintos.
¿Cómo luce un código de registro sanitario?
Es un código alfanumérico impreso en la etiqueta, normalmente cerca de los datos del fabricante. El formato típico de alimentos empieza con una letra que indica el tipo de producto (P para productos nacionales, E para extranjeros, entre otras), sigue con una serie de números y cierra con una letra vinculada a la empresa titular.
Para verlo con ejemplos reales, estos son los registros declarados por la línea peruana ZenPop: Original P2897625NNAIDRN, Calma P2615126NNAIDRN, Focus P2615226NNAIDRN y Colágeno P2622426NNAIDRN. En esta línea cada producto tiene su propio código. No es una regla universal: el artículo 104 permite registrar un grupo de productos del mismo fabricante cuando comparte la composición cualitativa de ingredientes básicos y los mismos aditivos. Por eso la verificación correcta consiste en cruzar el código con la ficha oficial, no en contar empaques y códigos.
Dónde debe estar: impreso de fábrica en el empaque, legible, junto al lote y el vencimiento. Dónde no basta que esté: en la página web, en el catálogo o en un sticker pegado a mano. La etiqueta es el documento; lo demás es publicidad.
¿Qué más debe traer una etiqueta correcta?

ZenPop Original muestra su registro completo, P2897625NNAIDRN, en el empaque: ese es el patrón que deberías buscar en cualquier producto.
El registro sanitario es un campo dentro de un rotulado completo, y conviene aprender a leer el conjunto. En el Perú, la etiqueta de un alimento industrializado debe declarar como mínimo: el nombre del producto (qué es realmente, más allá de la marca), la lista de ingredientes, el contenido neto, los datos del fabricante o importador con dirección identificable, el número de lote, la fecha de vencimiento, las condiciones de conservación cuando aplican y el número de registro sanitario. Cada campo cumple una función: el lote permite rastrear un problema hasta su origen, el vencimiento delimita la responsabilidad del fabricante y los datos del titular te dicen quién responde.
A ese rotulado se suman los octógonos de advertencia: los sellos negros con las frases “Alto en azúcar”, “Alto en sodio”, “Alto en grasas saturadas” o “Contiene grasas trans”. No son una sanción ni indican que el producto sea ilegal; son información obligatoria cuando el alimento supera los límites que fija la normativa peruana de alimentación saludable. Un producto puede tener registro en regla y llevar octógonos: los sellos no hablan de inocuidad sino de composición, y te ayudan a decidir con datos qué consumes con frecuencia.
Con la etiqueta completa en mente, hay tres casos de alerta que se repiten en el mercado:
- Producto sujeto a registro sin código verificable. No puedes comprobar que exista una inscripción vigente ni qué titular responde por el producto. Los alimentos en estado natural y otros supuestos del artículo 103 no requieren registro, por lo que primero debe identificarse la categoría correcta.
- Registro vencido. Los registros sanitarios de alimentos tienen una vigencia de cinco años desde su otorgamiento (D.S. 007-98-SA, art. 108) y deben reinscribirse antes de vencer; si el titular deja pasar el plazo, el registro caduca y el producto con registro vencido debe retirarse del mercado. Un código impreso puede corresponder a una autorización que caducó hace años; a simple vista es indistinguible de una vigente, y solo la consulta a DIGESA lo revela.
- Registro de otro producto. El código existe y está vigente, pero pertenece a otra presentación, otra marca o incluso otra empresa. Es la trampa más difícil de detectar a ojo, y la razón de fondo para cruzar siempre nombre, titular y presentación contra la fuente oficial.
Dos precisiones más evitan confusiones. La primera: DIGESA no es DIGEMID. DIGESA interviene en alimentos y bebidas industrializados; DIGEMID en medicamentos y productos farmacéuticos. La categoría regulatoria determina qué documento corresponde y qué afirmaciones pueden hacerse. La segunda: un código debe coincidir con la ficha oficial. La norma admite grupos de productos bajo condiciones específicas y exige comunicar modificaciones. No asumas que cada sabor necesita un código separado ni que un código cubre automáticamente toda una línea: consulta nombre, grupo, fabricante, titular, estado y anotaciones.
¿Cómo verificar un registro paso a paso?
Verificarlo toma cinco minutos y no requiere ser experto:
- Ubica el código en el empaque. Si no existe, ahí termina la verificación: el producto es informal.
- Revisa la coherencia de la etiqueta. El registro debe convivir con nombre y RUC del fabricante o importador, dirección, lote y fecha de vencimiento. Un código suelto sin responsable identificado no dice nada.
- Búscalo en la plataforma oficial de DIGESA. La Consulta de Registros Sanitarios de Alimentos es pública y gratuita, y permite buscar por nombre de la empresa, RUC, nombre del producto o número de expediente. La vía más cómoda es el RUC del titular: te devuelve de una sola vez todos los registros de esa empresa, sin depender de cómo esté escrito el código. Si prefieres buscar por el código impreso y no aparece nada, prueba con su parte numérica (para P2897625NNAIDRN, 2897625). El resultado muestra el estado del registro (vigente, vencido, cancelado o suspendido), el año de emisión y las anotaciones e infracciones del titular; y si buscas por RUC, ves de una sola vez todos los registros de esa empresa.
- Cruza los datos. Que el titular del registro coincida con el fabricante declarado en la etiqueta, y que el producto (nombre y presentación) sea el mismo. Un registro real pero de otro producto es tan grave como no tener ninguno.
- Ante la duda, pregunta a la empresa. Una empresa formal te responde con el dato exacto sin incomodarse. Las evasivas (“está en trámite”, “no lo necesitamos”) son respuesta suficiente: es no.
¿Qué hago si un producto no tiene registro?
Si es un alimento industrializado sujeto a registro y no puedes verificarlo, no lo compres hasta aclararlo. La ausencia del código impide comprobar la inscripción, el estado y el titular. Eso no permite concluir por sí solo cómo fue elaborado, pero sí elimina una comprobación básica de formalidad.
Si te lo ofrecen para venderlo: menos todavía. Vender alimentos sin registro sanitario es comercializar un producto informal, y el que da la cara ante el cliente eres tú. Además, como consumidor o vendedor puedes actuar: reporta el producto a DIGESA por sus canales de denuncia y, si hubo compra de por medio, presenta un reclamo ante INDECOPI, que supervisa la protección al consumidor.
¿Por qué a un vendedor le conviene el registro a la vista?
Si vendes productos de bienestar (en venta directa o en cualquier canal), el registro sanitario es tu mejor argumento silencioso. Mostrar el código en el empaque y explicar en una frase qué significa logra tres cosas: te diferencia de la avalancha de productos informales que circulan por redes sociales, le da al cliente una forma objetiva de confiar que no depende de tu palabra, y te protege a ti, porque vendes algo con un fabricante identificado que responde ante la autoridad.
Hay un beneficio extra: te obliga a vender honesto. Quien vende con el registro a la vista aprende rápido que el producto es un alimento, no un medicamento, y ajusta su discurso a lo que puede sostener: acompañar hábitos, favorecer el bienestar, nunca curar. Ese discurso honesto cierra menos ventas fáciles y construye muchos más clientes que repiten.
Cómo aplicarlo desde hoy
La regla práctica cabe en tres gestos. Antes de comprar un alimento funcional, voltea el empaque y busca el código; si no está, pasa al siguiente producto. Antes de vender cualquier línea, pide los registros de todos los productos y verifícalos en la plataforma de DIGESA; una empresa seria te los da sin que insistas. Y cuando ofrezcas un producto, muestra el registro sin que te lo pidan: en un mercado lleno de promesas infladas, el vendedor que enseña sus papeles primero es el que se queda con la confianza del cliente.
¿Y si estás al otro lado del mostrador, con un producto propio que todavía no tiene registro? El trámite es más accesible de lo que parece: los requisitos, el costo y los plazos vigentes están explicados paso a paso en cómo obtener el registro sanitario DIGESA.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que un alimento tenga registro sanitario DIGESA?
Significa que el producto está inscrito y que su titular está facultado para fabricarlo, importarlo o comercializarlo según el expediente presentado. La solicitud tiene carácter de declaración jurada, el titular responde por la calidad e inocuidad y DIGESA puede verificar la calidad sanitaria después de la inscripción. No valida promesas terapéuticas.
¿Dónde encuentro el registro sanitario en un producto?
En el empaque, generalmente cerca de los datos del fabricante o del lote. Es un código alfanumérico que empieza con una letra según el tipo de producto y continúa con números y letras, por ejemplo P2897625NNAIDRN. Cópialo completo, tal como está impreso: un código recortado no se puede cruzar con la ficha oficial. Debe estar impreso de fábrica en la etiqueta, no en un sticker pegado encima ni solo en la publicidad.
¿Qué hago si un producto no tiene registro sanitario?
Si es un alimento industrializado sujeto a registro, no lo compres ni lo vendas hasta aclarar su situación. La ausencia del código impide comprobar que existe una inscripción vigente y un titular responsable. Puedes consultarlo o reportarlo ante DIGESA y, si hubo una relación de consumo, acudir a INDECOPI.
Fuentes
- DIGESA, Dirección General de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria
- DIGESA: Consulta de Registros Sanitarios de Alimentos (plataforma oficial)
- D.S. N° 007-98-SA, Reglamento sobre Vigilancia y Control Sanitario de Alimentos y Bebidas
- Ley N° 29571, Código de Protección y Defensa del Consumidor (Perú)
- INDECOPI